Reconstruyen Centro Cultural en Hospital

Centro Cultural Se Teje de Hospital quedó en el piso tras el terremoto. Hoy, los vecinos ayudan a reconstruirlo.
Llevaban tres meses armando el único espacio cultural en la localidad de Hospital. Talleres de teatro y danza estaban operando, y ya decenas de lugareños estaban haciendo suyo el lugar. Vino el terremoto, y hasta la biblioteca comunitaria se cayó. A una semana del episodio, ya están construyendo otra vez. Es la urgencia de tejer redes sociales y espacios culturales en un pueblo que vive aislado, a menos de 45 minutos de Santiago.
A pesar de la cercanía con la capital y del nuevo gran casino Monticelo, la localidad de Hospital se mantiene en su cascaron de pueblo rural. Antes del terremoto, muy pocos santiaguinos sabían de su existencia como república soberana, donde el metro tren es salvador de su conectividad. Sin él, este pueblo estaría prácticamente incomunicado. Normalmente, no hay buses que lleguen hasta el lugar y pensar en un día de fiesta después de las 10 es resignarte a esperar en un paradero sin tiempo.
Hoy, la Ruta 5 Sur atraviesa su calle principal. Era casi un camino olvidado que hoy colapsa en tiempos de urgencia. En esa misma calle, hoy estaban decenas de estudiantes y jóvenes demoliendo el único centro cultural del lugar, Se Teje, espacio comunitario que en tres meses vivió la emoción de una larga vida.
Todos los factores coincidieron. El momento histórico de Chile y las voluntades de decenas de hospitalinos que coordinaron la creación de Se Teje en xxx pasado. La Cooperativa de Agua Potable cedió un lugar de 5.000 m2 para la construcción del lugar. Los vecinos de Aguila Sur, de Aguas Santas se unieron al plan, y en menos de un mes, le dieron institucionalidad. La urgencia de crear, después de tantos años sin ninguna biblioteca a la redonda, con limitadas opciones para ver un espectáculo de danza o teatro, para cambiar la tele por un rato, los movilizó con una ágil eficiencia.
Soledad Pérez, profesora de Danza y Teatro, lanzó una serie de ofertas de talleres para niños y mujeres. Cuenta que cuando llegó a vivir a Hospital quedó realmente impresionada, porque la única opción de las mujeres del pueblo era ver la novela de las tres de la tarde.
Lanzó un taller de pilates y en menos de un día, llenó todos los cupos. Y claro, como no los iba a llenar, si el costo por clase es de 250 pesos y, el pasaje a la comunidad más cercana supera los 300. “El objetivo no es lucrar, por eso el valor”, explica Juan Alberto Cid, director Ejecutivo de Se Teje.
“Más bien es una cooperación para mantener el espacio. Nos interesa contribuir al pueblo, reconocer su importancia histórica y sus personajes, reinterpretar el tiempo en la estación, ya no como un lugar de paso, sino como un punto de destino”, agrega Cid.
Por eso, una de sus primeras acciones fue lanzar el periódico del pueblo. Con la experiencia acumulada de Cid como director de la revista de arte y cultura urbana Kallecitas, no se demoró ni un mes en lanzar “La Comuna”. Pasquín de cuatro páginas que relata las historias de Hospital y sus personajes. Un interesante proceso creativo que involucra a los propios habitantes, retejiendo la identidad local.
Muchos “La Comuna” quedaron bajo los escombros. Algunos quedaron en las estanterías de los quioscos, otros en casas de los propios lugareños. No escatiman en esfuerzos. Saben que los pueblos chicos, sin municipios, requieren de bases sociales sólidas que permitan efectiva coordinación. Lo están logrando, desde aquí celebramos su proceso.



